Ramón Xirau ha muerto

Don Ramón Xirau ha muerto. La España que huyó joven y con la suficiente esperanza desesperanzada ha muerto. Suficientemente mexicano, artista y comprometido como para mantener el recuerdo de la influencia hispanocatalana que parte del dolor, transmitirlo en forma de obra artística y estudiarlo desde el pensamiento más profundo de la persona.
Sin ser un personalista reconocido supo mantener la impronta de serlo y escribir libros como “Persona y silencio”. La influencia de su padre Joaquín, que había llevado a Landsberg a la Universidad de Barcelona, que había recorrido el amargo camino del exilio con la familia Machado, aparece como un profundo manto de tierra sobre el que crecer. Buen conocedor de los autores personalistas escribe algunas lineas magníficas sobre Mounier:

“Ya cuando comentaba, en su primer libro, el pensamiento de Péguy, Mounier escribía: ‘Conducir el pensamiento como una acción; esto era para Péguy aportar al acto intelectual el mismo fervor, la misma atención escrupulosa que daba a su actividad política y social’. Cuando Mounier expone el sentido del compromiso está cerca de su maestro. ‘La persona se expone, se expresa; afronta, es toda cara.’ Este compromiso que es en-frentamiento, parte, en primer lugar, de un acto de aceptación. Pero si la persona es capaz de aceptar es también necesario que sea capaz de rehusar, protestar, decir No: Kierkegaard, Marx, Niextsche, Freud, Unamuno, Sartre, Camus. Pero muchos pensadores de la rebeldía -Mounier se refiere a los existencialistas- viven la “esperanza de los desesperados”. Esta esperanza es insuficiente. La rebeldía en sí y por sí puede llevar a todos sin conducir a nada. ¿Como concebir una rebeldía y más hondamente una revolución personalista? Fundándola en la libertad.” Persona y Silencio pág 93

Entre la poesía y la crítica literaria, el estudio de la estética, y una preocupación por el concepto de persona que le lleva a colaborar con Erich Fromm en el libro “The nature of man; Philosophy problems” y después con Sobrevilla en el manual “Estética” dentro de la Énciclopedia Iberoamericana de Filosofía.
Nos ha dejado con 93 años. Y con él se va una época, una escuela de la reinstalación, del exilio, de la acogida del nuevo seno materno.

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Sobre Economía Social Solidaria

Leyendo unas reflexiones de Emmanuel Rodriguez sobre la Economía Social Solidaria (ESS) veo como se percibe esta forma de producción desde determinados sectores del pensamiento político y es preocupante que tras los más de 25 años que la ESS se encuentra organizada (existe desde hace más tiempo) no se consiga traspasar determinadas fronteras, máxime cuando son aquellas que deberían ser más porosas, más permeables a estas propuestas.

Se produce poco, las iniciativas están abrumadoramente concentradas en la consultoría, la educación y la intervención social”, comienza apuntando.

El concepto de producción que se maneja en determinados sectores aún enormemente marcados por el neoliberalismo y el marxismo, impide aproximarse a las nuevas formas de producción. Efectivamente hay un menor peso dentro de la ESS de aquellas iniciativas que podríamos llamar netamente productivas o del sector agroganadero o industrial, si las comparamos con el total de la ESS y a su vez con las relaciones comparativas dentro de la economía tradicional. Aún así las iniciativas agroecológicas no son pocas, y poco a poco se van sumando a formas de gestión empresarial compatibles con la ESS, no solo por su objetivo de producir ecológico, sino en lo meramente procedimental. Y el hecho de que existan cooperativas de consumo, es porque existen previamente estos productores y productoras que apuestan por fórmulas diferenciadas, que son iniciativas privadas o comunitarias, en ambos casos ajenas a la iniciativa estatal. Producir ya no puede considerarse propio de los sectores primario y secundario, sino que las nuevas formas de entender los procesos económicos, en los que la circularidad y el bien común son imprescindibles, conciben la producción como algo mucho menos ligado a la tangibilidad del producto y a la estabulación (estatal o privada) de los productores, y más relacionado con las relaciones de interconexión entre lo generado, el generador, la gestión y el medio.

En la misma línea iría la frase “No deja de ser curioso que en nuestras sociedades sea el consumo (ético, responsable, etc) el que determina la ESS y no la producción”, como si la producción no fuera consumo también (de recursos), o que ambas forman parte de un todo circular, y no lineal como lo ven algunas interpretaciones económicas.

Persiste y, de hecho crece, la dependencia de los presupuesto públicos”, cosa que es indudable, y es uno de los grandes problemas que afronta la ESS, que es la independencia de lo estatal.

Esto para las cooperativas de consumo es relativamente fácil, pero para los generadores de servicios se convierte en una tarea difícil de afrontar, ya que quienes precisan o podrían requerir de esos servicios generados pretenden acceder a ellos de forma generalizada “gratuitamente”, o sea pagados con los impuestos que ellos mismos pagaron. Eso implica que la ESS en realidad lo que hace es enfrentarse a un modelo socioeconómico erróneo, en el que el dinero público se gestiona como dinero privado (perteneciente a una persona jurídica), cuando en realidad es dinero que se redistribuye. Los servicios demandados por la sociedad deben ser pagados por ella, directamente de forma solidaria, o indirectamente a través de los impuestos; la gestión de esos servicios no tiene porqué ser llevada a cabo por personas contratadas por el estado, de hecho creo que deberíamos ir a un modelo donde la gestión comunitaria sustituyera a la estatal huyendo del colectivismo.

Sin embargo, tengo que coincidir en lo siguiente: “Son pocas las empresas cooperativas capaces de vertebrar comunidad o reforzar comunidades sociales o directamente políticas, en las que la ESS adquiere su mayor grado de potencia, digamos transformadora. De hecho las más interesantes en este aspecto siguen siendo las que organizan consumos o las empresas políticas que nacen y crecen dentro de los movimientos sociales.”

La razón de esto está en la escasa educación en la participación que tenemos en nuestra sociedad, en las familias y en el sistema educativo, de forma que el emprendimiento social, donde la gestión cooperativa es o debería ser intrínseca, muchas veces no aparece, y las cooperativas en lo formal, quedan convertidas en empresas tradicionales en lo efectivo. De la misma forma en esa nueva vía abierta recientemente en la nueva política, del concepto de cooperativa política; tras el primer ejemplo de Primavera Europea, en las Europeas de 2014, surgieron las iniciativas municipalistas como Ahora Madrid o Barcelona en Comú, pero aún les queda mucho camino para ser realmente cooperativas, y mucho más a opciones como Unidos Podemos. Coincido plenamente que una cooperativa política sería la mejor de las opciones para un nuevo modelo político, pero tendría las mismas dificultades que enfrentan las cooperativas en el mundo empresarial de hoy, sobretodo las de ESS.

Para concluir, nada, pero nada de acuerdo con la afirmación con que cierra su análisis: “En defintiiva, la ESS, como la nueva política, al menos en Madrid, es un resultado de la nueva composición política y social dominante tras el 15M: la clase media tardojuvenil precarizada o en descomposición”.

Sin restarle un ápice la importancia que ha tenido el 15M, no es el motivador de la ESS en Madrid. Sorprende que alguien tan implicado en Traficantes de Sueños haga esa afirmación que borra de un plumazo esfuerzos de dos décadas por llegar hasta donde se ha llegado, que siendo aun escaso, tiene ejemplos como Som Energia, Ecoo y otras vigentes o que quedaron en el camino, pero que fueron creando los peldaños necesarios para llegar a la situación actual de la ESS.

Iglesia y Estado

Llevo dos meses reflexionando sobre el concepto de lo común y como lo relacionamos con lo público, lo estatal y lo privado a la hora de nuestra comunicación habitual.

He de reconocer que no es sencillo hacerlo con el caso complejo de la Iglesia en su relación con el Estado en lo que se refiere en especial al caso español, que quizás se puede extender a muchos otros del occidente católico. El cristianismo es la fuente de la que surge la mayor parte del pensamiento occidental sobre lo común, ya que la idea de comunidad, de fraternidad y por tanto de uso y reparto de lo que tenemos a nuestro alcance proviene de la interpretación del Sermón de la Montaña y de lo que debió ser una consecuencia, la multiplicación de panes y peces. El pensamiento anarquista a través de aquellos que durante siglos reflexionaron sobre esto, llegaron a la conclusión de que la propiedad era la clave maestra de la construcción del sistema de exclusión que combinaba lo material, espiritual y familiar que ha llegado a nuestros días como el liberalismo capitalista.

La Iglesia como organización social y religiosa contiene todas las incongruencias posibles en su seno. Predica la pobreza (que algunos podrían denominar como decrecimiento o austeridad) y que todas las personas somos hermanas (somos iguales y con los mismos derechos). Pero a su vez exhibe el oro y los signos de poder de que dispone; tesoros culturales, sociales y artísticos. Esos que muchos piden que sean vendidos para que esa riqueza pase a ser repartida.

Se confunde la propiedad con la custodia, y el valor con el precio. Efectivamente todo ese poder (no el político ni el espiritual) debería ser común, pertenecer a la comunidad y poder disfrutar de él, sin que fuera signo de sometimiento sino de la grandeza del espíritu y el hacer humano. No debería ser de propiedad estatal, ni privada, por eso no debe ser vendido, ya que su valor es algo que solemos referir como incalculable. Nos pertenece como especie, como comunidad, y no debería pasar a formar parte del mercado que asigna precio a lo que no lo tiene.

Pero ciertamente debería darse el paso que implica el reconocimiento de que no es objeto de propiedad, sino usufructo de la comunidad de las personas que pueblan el planeta. De la misma forma que ya se ha dado el paso para aclarar las consecuencias de lo que en el Génesis significa nuestro entorno gracias a la encíclica Lautato si, donde nuestra casa, nuestro entorno, es usufructuado sin posesión, de la misma forma aquello que la Iglesia atesora y guarda debería pasar a ser de uso común. Las consecuencias culturales serían enormes, pero hay una consecuencia más que sería de un alcance aún mucho mayor.

A parte de las actividades espirituales y de servicio a la comunidad de los desfavorecidos, hay una actividad sumamente importante que se vería afectada por este cambio en la Iglesia, y sería en la educación. Poner al servicio de la comunidad toda esa gran cantidad de edificios, no solo los actualmente dedicados a la educación, sino todos aquellos que son dedicados a cuestiones mucho menos sociales, implicaría una apuesta por un modelo de educación, más allá del estatal, comunitario, realmente público, que pudiera gestionarse de manera social, llegando mucho más lejos que los actuales sistemas educativos estatales, que en algunos casos son realmente deficitarios, y quizás sirviera de ejemplo (otra de las vocaciones perdidas de la Iglesia) a los Estados en el camino de una gestión social y eficiente de lo común, favoreciendo de paso modelos educativos coherentes con ello, cooperativos y comunitarios.

Los caminos del poder siempre son complejos porque superponen los intereses al servicio, lo privado a lo común, lo estatal a lo público. Y los desvíos hay que decidir tomarlos.

Sectores económicos en España

Mis alumn@s de 3ro (B) de la ESO están trabajando esta evaluación los sectores de la producción. Hemos debatido sobre el interés de saber la situación del estado con respecto a la de la región que habitamos (Extremadura) y creo que estos datos, y el blog completo les puede servir.

Estructura de la economía española por sectores de producción y empleo

Moral, Ley Natural y Tracendencia

Anteayer, Víctor Bermúdez, profesor de Filosofía en Mérida, publicaba en El Periódico de Extremadura un artículo a raíz de los estudios científicos que hablan del origen fisiológico y por tanto también en el tiempo, origen primate, de nuestra moral y nuestra ética.

Termina dicho artículo con el siguiente párrafo:

Una conclusión de todo esto es que resulta imposible sustituir la educación ética por psicofármacos (o por neurocirugía), o por una reflexión frente a la jaula de los primates. Además, esta imposibilidad es lógica, no fáctica. Por lo que es insuperable, y tan inmortal como lo son los dioses. Pero creo que insinuar la necesidad racional de lo trascendente como condición de la moral es más de lo que podría soportar un primatólogo materialista. Lo dejamos, pues, para otra ocasión.

Creo que el concepto de Naturaleza, en la acepción que nos lleva a pensar en la existencia de una Ley Natural, debemos extirparlo de nuestro vocabulario, con el fin de progresar en el camino por un lado de asumir nuestra parte biológica con todas sus consecuencias, pero también para poder aceptar que una persona humana tiene la capacidad de trascendencia, sino la necesidad. Y todo ello ayudaría de paso a que asumiéramos a nuestras hermanas no humanas dentro los criterios de convivencia que nuestro planeta demanda.

El árbol de la Ciencia y Don Pío

Pensando en mis alumnos y alumnas de 1ºESO B les comparto esta entrada del blog de mi querido amigo y ahora colega Carlos J. Herrero Canencia en el que habla del autor que estamos trabajando y dedica un espacio y una Guía de Lectura al libro que estamos leyendo, El libro de la Ciencia.

El libro de la Ciencia

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Ni belicistas ni monárquicos

Ni es monárquico ni es belicista. Es un juego sí, un juego donde dos personas van a intentar conocer a su oponente. Ni matar, ni comer, sino tomar. Cuando el bosque oculta la realidad no hay como un estólido para regodearse en la estulticia general. El ajedrez es un juego en el que cada persona pone en juego su propio Yo, y se enfrenta a una relación personal con otro, y en ese proceso ponen en marcha todas sus herramientas relacionales para conseguir el objetivo final; apartar todos los obstáculos y conocer lo mejor posible a su oponente. Fijarlo, conseguir inmovilizar el yo de la otra persona y conocerla mejor tras desvestirla.

Las denominaciones, las formas, son ese bosque que al necio le ocultan la realidad de lo que representa ese juego. Una representación mucho más allá de las obligaciones que las piezas mantienen con la Historia. Cosa que el tablero ya consiguió liberar. Los escaques son la representación figurada del territorio en el que nos movemos; en lo bidimensional viene a figurar la esencia tridimensional con sus proporciones, haciendo un paralelismo con la realidad en la que siempre falta aparentemente una dimensión, el tiempo. Aquellos que jugamos con frecuencia nos hemos hecho al uso de un tiempo marcado, no por masoquismo, prisas o falta de paciencia. La vida tiene un transcurso, una duración determinada, y las relaciones personales se ven constreñidas a ese corsé más o menos comprimido, más o menos extendido. Es por ello que se ha confundido la agudeza mental provocada por el juego frecuente, como si fuera un progreso en la inteligencia o en la lógica del individuo, cuando en realidad se trata de una mayor habilidad en comprender lo que la persona que nos habla quiere transmitir, sus argumentaciones, su estrategia comunicativa. La habilidad espacio-temporal en la comprensión del otro es vital en el proceso de personalización, pero también lo ha sido en nuestro proceso de humanización. Nos hemos hecho más y más personas a medida que hemos desarrollado la habilidad de comprender el juego y representación de aquellas a las que tenemos delante.

Es la misma lógica interna a la música. Se trata de mecanismos de representación auditiva que provocan reacciones diferentes en cada una. Es como una cinta transportadora, la secuenciación que acompaña a nuestros procesos mentales y arrastra pensamiento, lenguaje y acción. Los juegos, sobretodo los juegos simples de dos jugadores permiten una aproximación de ambas secuenciaciones, de una superposición temporal de ambas “músicas” que como si de una danza coordinada se tratara, y que nos permitiera contemplar al otro de una manera sintonizada. Los juegos que analizó la matemática moderna, y como consecuencia la economía de mercado, a raíz de los estudios de Nash, son de 3 o más jugadores, y no implican los mismos procesos, sino la sincronía y armonización de las acciones, permitiendo la predictibilidad de las mismas. No se trata de la relación biunívoca de dos almas, mentes y espíritus, sino la armonización de las decisiones e interrelaciones de cuerpos y mentes; no nos centramos en el “entre” sino en la proyección y las consecuencias.

Las piezas de nuestro juego, de nuestra representación teatral podrían estar vestidas como lo están de monarquía y belicismo, como podrían estarlo como los personajes de Loonie Tunes, Star Trek o Star Wars. Es lo mismo Casa de Muñecas, La Escalera, Esperando a Godot, El alcalde de Zalamea o Romeo y Julieta; se trata de representar a la realidad con diferentes personajes, que en realidad son el medio por el que un autor “juega” con el público. Se trata de una representación de nuestras herramientas, de nuestras vías de aproximación al otro, y con ellas nos arropamos, nos encubrimos, nos develamos o desvelamos al otro. Paso a paso nos vamos acercando al centro de nuestro oponente y a su vez él al nuestro. Es un baile de máscaras que caen y que finalmente terminan por detener a uno de ellos. Y es en el proceso por el que nos reconocemos, tanto nosotras mismas como el otro. Y claro está, puede suceder que no lleguemos a desvelar más que algunas trazas, y que todo quede en un aplazamiento. Pero ni hay muertes, ni violencia ni derrocar reyes o reinas; simplemente personas en busca de sentido y de re-conocimiento.