Analisis en los medios de la noticia sobre la sentencia del TC y la educación en casa

Han pasado los días, diez para ser exactos, desde que supimos por la prensa sobre la sentencia del TC que no daba amparo a las familias malagueñas que el 2003 habían decidido educar en familia (ver http://madalengoiria.blogspot.com ). En este tiempo, se ha puesto en marchar un proceso que creo hay que agradecerle finalmente a este tribunal, pero aún nos queda analizar un poco lo que los medios han dicho, quienes lo han dicho y donde. Haciendo un barrido de búsquedas en medios, y variando un poco las palabras de búsqueda que acompañan a “sentencia TC” con “homeschooler”, “educar en casa”, por ejemplo, me salen publicaciones que llegan incluso al día 26 de diciembre.

Hay una primera cuestión que me preocupa desde el día después de la noticia, y es quien la divulgó, dando tanta repercusión a un tema que normalmente no la tiene. En estos diez días ha habido un periodo de 4, del 16 al 19, donde se concentran noticias y artículos sobre la noticia, para después reaparecer el 23. Recordemos que la sentencia es del 2 de diciembre, lo que implica que le fue comunicada a las partes en una fecha muy complicada (el puente), ya que muy posiblemente no recibieron la información hasta el 13 o 14 de este mes. ¿Qué sucedió hasta el 15 o el 16, momento en que se vierte la información que saldrá publicada en la mayor parte de los medios? Todo indica que no fue una filtración del TC como alguien sugirió en un primer (airado y poco reflexionado también) momento.

Tras revisar las páginas más importantes, los periódicos de tirada nacional que tienen edición en papel, incluyeron la noticia en sus versiones digitales el 16 con una diferencia de 2 horas. Sobre las 17 horas, yo tuve conocimiento de su aparición en la web de El País (Público lo hacía un poco más tarde). Menos de media hora después recibía la llamada de una periodista de El Mundo para hablar sobre el tema, ya que ellos lo tenían publicado a las 14 horas (http://www.elmundo.es/elmundo/2010/12/16/espana/1292504637.html ). Todos esos periódicos sacaron en sus ediciones en papel el día 17, artículos basados en su primera noticia, que no se diferenciaba entonces de las de otros medios, personalizandola con la línea editorial de cada uno. Otro factor común es el de no indicar la fuente, lo que añadido a la similitud inicial de las noticias hace suponer un origen común de la misma en otro medio de menor difusión. ¿Qué medio sería ese? Los medios de gran difusión vienen recurriendo a determinadas fuentes para noticias “impactantes”, debido a la persistencia y calidad de las fuentes, de dichos medios. Se trata de varios: El Confidencial, Hazte Oir, Libertad Digital, La Voz Libre,… y otros más.

Los he revisado todos ellos, y sólo uno de ellos incluye la fuente; se trata de Libertad Digital y la fuente mencionada es EFE ( http://www.libertaddigital.com/sociedad/el-constitucional-deniega-a-unos-padres-la-posibilidad-de-educar-a-sus-hijos-en-casa-1276409712/). En las búsquedas se encuentra frecuentemente a Europa Press, la otra agencia líder en España, pero a EFE nunca. He realizado varias búsquedas con diferentes términos en EFE, y no hay ninguna referencia al tema. Esto me hace pensar que Libeertad Digital es el origen de la noticia. Cual es su fuente real no está claro, pero indudablemente no se trata del TC, que no haría una filtración 14 días después de la sentencia, sino, intuyo, aquellos que acababan de recibirla y buscaban darle difusión.

El otro punto es que entre el 18 y el 19 se produce una nutrida aparición de comentarios en los medios de tirada nacional y en sus ediciones locales, en la que sus columnistas analizan siempre con el mismo sesgo el fondo de la sentencia, cosa que vuelve a repetirse a raíz de que Hazte Oir (http://hazteoir.org/alerta/35057-ciudadanos-en-defensa-libertad-y-calidad-educativas ) se haga eco y apoye el manifiesto del día 23 (http://www.lavozlibre.com/noticias/ampliar/171516/defensores-de-la-educacion-en-casa-critican-la-sentencia-del-tc- , http://www.larazon.es/noticia/4853-libertad-para-educar-en-casa , http://www.abcdesevilla.es/20101219/opinion-columnas/casa-escuela-201012182051.html …). Es también de mencionar que en Galiza estén apareciendo noticias estos últimos días como continuación de lo anterior (http://www.abc.es/20101224/comunidad-galicia/monopolio-educativo-20101225.html y http://www.lavozdegalicia.es/sociedad/2010/12/26/0003_8929750.htm ). Como curiosidad hay una noticia sobre una escuela alternativa aparecida en un medio navarro (http://www.noticiasdenavarra.com/2010/12/24/sociedad/navarra/dieciseis-ninos-y-ninas-reciben-una-educacion-alternativa-en-un-centro-que-no-tiene-permiso ) que hace mención de la sentencia.
En resumen, la noticia corrió como un reguero de polvora, y se ha mantenido con presencia durante todos estos días. También es notable la existencia de entradas en blogs de nuestra comunidad, con especial relevancia del blog de Madalen Goiria (http://madalengoiria.blogspot.com )

Y ahora; todo esto, ¿para qué? Bueno, pues en realidad era algo que quería hacer para aclararme yo sobre el origen de la noticia, y también para comprobar el alcance de la influencia de esos medios a los que tan poco aprecio les tengo, por su pertinaz crítica al gobierno actual en determinadas temáticas “monotemáticas”, no por hacerselas al gobierno actual, sino por la línea de las mismas. Me ahorro incluir la cantidad de referencias en esos medios, pero es significativa la insistencia en relacionar la educación en familia con determinados conceptos como ; excelencia educativa, genialidad, sobredotación, moralidad, aborto, educación para la ciudadanía… Resulta abrumadora la presencia de nuestra opción en dichos medios, y como ya dije en otro momento me preocupa; ¿porqué? Pues por la misma razón que ha tenido tanto eco el manifiesto de Hazte Oir, y la asociación una vez más, con los mismos conceptos que comentaba antes.

No sé si sería urgente que quienes tenemos una visión distinta al menos intentáramos una declaración pública mientras aún suene.

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Una semana en Libia

Del 24 al 31 de julio he estado en Libia invitado por la Academia de Pensamiento Jamahiri (nombre oficial de Libia que se refiere a ella como República de las gentes), para dar una conferencia y asistir a los debates de otras dos conferencias más. Sólo apuntar que el tema que escogí tuvo gran acogida (Razón, realidad y libertad en Don Quijjote de la Mancha) y estuvo en consonancia con los otros dos; mi amigo Mochamed Bilal Achmal habló sobre el presente del pensamiento magrebí y la profesora Ángela Donat sobre Lenguaje y Pensamiento.

A parte de lo bien que fui tratado, de lo interesante del trabajo desarrollado allí y sus consecuencias futuras, estaba ansioso por ver la realidad de este país que está tan cerca físicamente y que nos resulta tan ajeno, y en algunos casos, tan alejado, y por qué no decirlo, sospechoso.

Les diré que si algo saltó a mis ojos era una ausencia; no había nadie pidiendo por la calle. Tardé cinco días en encontrar a un ciego pidiendo en una de las calles de la Medina Kadima de Trípoli. Esto me hizo pensar en un principio en las “limpiezas” que se llevan a cabo en muchas ciudades europeas con todo lo que “molesta” en la calle. Pero fue entonces cuando caí en la cuenta de que había otro elemento que tenía poca presencia; la policía. Hay policía de tráfico, que viste de blanco y lleva a cabo la ímproba actividad de hacer más aceptable un tráfico de locura, y algunos miembro de la policía de turismo, que pretende mantener la seguridad de los pocos turistas que circulan por sus calles. Pero comparando con cualquier país europeo o con Marruecos se puede decir sin lugar a dudas que la presencia policial es unas tres o cuatro veces inferior. Así que la “retirada” de mendigos no parecería la razón.

Por otra parte me interesó conocer la situación económica de la gente. Los precios de la comida y muchos productos eran alarmántemente similares a los de España, así que averigüé que los salarios mínimos se mueven entre los 450 y los 800 dinares (la relación de cambio es 2 euros por cada 3 dinares); un profesor de secundaria cobra 1600 dinares. Eso me pareció poco, pero había muchos factores que faltaban por incluir; la gasolina es extremadamente barata (5 veces menos que aquí), hay seguridad social, los medicamentos están altamente subvencionados, la educación en gratuita, la vivienda es casi gratuita y todas las familias libias reciben una derrama de los beneficios del petroleo mensualmente, y un extra una vez al año. Tomando en cuenta lo que significa sólo la vivienda en España para el gasto mensual, su nivel de vida es superior al nuestro. Quizás esa pueda ser la razón de la casi ausencia de mendicidad, endémica en los países de África, y bastante presente aquí en Europa.

La forma de gobierno también es muy diferente a la nuestra. No hay elecciones, por lo que solemos integrarlos al grupo de países no democráticos. Efectivamente no es un país con democracia representativa. Y eso no tiene porqué ser malo en sí mismo, al menos desde mi punto de vista, ya que como pueden haber comprobado reiteradamente no soy un amante de “nuestra” democracia. Pero el sistema que Muammar Al Gadhafi presenta en el Libro Verde aún está por cumplirse. Es cierto que la composición de las asambleas a distintos niveles aseguran una democracia más directa, pero los pasos intermedios, y el poder que se pueda ejercer desde ellos puede no alcanzar los límites de libertad a los que aspira ese texto. Tampoco se ha conseguido eliminar el salario como forma de relación laboral, entre otra cantidad de objetivos aún no alcanzados. Otra cuestión que no pude aclarar es la propia figura de Gadhafi.

Pero indudablemente se trata de un país castigado por el embargo de más de un decenio, que ha alcanzado los niveles actuales gracias al petroleo y una política de austeridad muy grande durante ese tiempo, donde la gente es sumamente amable y cariñosa, de una gran hospitalidad, y con unas ganas inmensas de relacionarse con el exterior. Y lo que es más interesante; con muchas energías puestas en encontrar un espacio común de pensamiento en el Mediterráneo. Esta sola pretensión ya merece la pena ser apoyada, y poner energías en ella.

Los Toros y la prohibición

Los dilemas falsos son los peores de resolver, porque ya desde el principio cargan con la trampa a cuestas. Y eso sucede con el tema de la prohibición de los Toros, en la que se maneja el eterno dilema liberal de prohibición sí o no, frente a un tema en el que están involucrados la cultura popular, las costumbres y los conceptos de arte, patrimonio y sufrimiento.

La mal llamada “fiesta” de los Toros, es un elemento cultural propio de la cultura española, de eso no cabe ninguna duda. Por ello está presente en el sur de Francia y en algunos países de latinoamérica (excluyo Portugal porque sus características son diferentes). Los elementos culturales van siendo transmitidos con más o menos cambios desde tiempos remotos como herencia cultural. Está claro que el toro es un animal que por su potencia física ha sido objeto de culto a todo lo largo del Mediterráneo, y ese culto normalmente conllevaba el enfrentamiento en busca de la victoria sobre esa representación del poder de la naturaleza y lo divino. Pero en el trascurso de la Historia se convirtió en un elemento de distracción del pueblo, en uno de esos elementos culturales que han trasladado su importancia de la finalidad religiosa a la de entretenimiento o refuerzo de la identidad, tal y como ha sucedido con las procesiones de Semana Santa. Así pues, siendo un elemento de la cultura, ya no es parte de la columna vertebral de ella.

Así comienzan a tomar relevancia elementos que hasta ahora eran irrelevantes, como el propio sujeto del acto, el animal. Y nuestra relación con él, que se establece a través del uso de otros animales (el caballo) y de varias personas que arriesgan su vida, cambia sustancialmente, convirtiéndose en un objeto de liberación de pasiones. Su sufrimiento, imposible de descartar, es el pago que debe hacer para nuestro entretenimiento, elemento mucho más valioso que su vida, la del caballo o la de aquellas personas involucradas. Y ahí aparece el factor de los posibles derechos de los animales, y el de nuestro deber con ellos. Infligir sufrimiento ha comenzado a ser inaceptable para el ser humano de nuestra época, por mucho que pueda parecer lo contrario. Todo aquello que lleve asociado el generar sufrimiento en otros seres vivos (a veces incluso con más interés si son animales diferentes a los humanos) se ve con desagrado, máxime si se disfruta con ello, y además se produce un beneficio económico por parte de terceros. Esto provoca repugnancia.

Así pues, tenemos a los que sienten repugnancia por el dolor al que se somete al animal, frente a los que defienden su contenido artístico y cultural. Tal como yo lo veo, no es aceptable provocar sufrimiento nunca de forma deliberada, y esto no puede formar parte de nuestra cultura. No hay arte en el sufrimiento ajeno, sea cual sea la especie del reino animal (incluida la humana) que lo sufra. Tampoco hay razones que lo justifiquen; por la misma razón que la ablación del clítoris es una aberración, matar a un toro en una plaza, lo es (teniendo en cuenta que la ablación además tiene todos los componentes de agresión de género sobre otro humano). Por ello, los Toros no son una fiesta sino una ejecución pública y lenta de un animal, criado ex-profeso para ello, y en consecuencia debe desaparecer.

Aquí topamos con nuestro segundo problema, el de la prohibición. Prohibir, o sea decretar que algo no puede hacerse es por definición malo. Se trata de un acto de poder por el que se pretende evitar que alguien desarrolle determinada actividad, incurriendo casi siempre en injusticias, ya que las cosas nunca son totalmente negras ni totalmente blancas. Como acto de poder es malo, como injusticia también. Y es aquí donde me sorprende encontrar a Fernando Savater haciendo un panegírico antiprohibicionista, alegando, no la injusticia del caso, sino la fiebre de prohibiciones que a su parecer crece sin cesar. Savater es un adalid de la prohibición de partidos políticos, que ilegaliza ideas políticas, las que a él le parecen y al estado también; no recuerdo la ilegalización de los partidos de ideología similar a la nazi, lo que por lógica simple nos llevaría a pensar que se es filonazi (consecuencia que no pretendo afirmar, pero sí provocar en el lector).

La prohibición de los Toros por un parlamento, no deja de ser un acto de poder llevado a cabo por unas personas elegidas para representar a un colectivo (con todo lo cuestionable que es esto como sistema) y que se arrogan el derecho de decidir en cualquier materia que se les ponga por delante. No me gusta ese camino. Pero he de reconocer que me alegra el cambio sustancial que refleja en la opinión del común frente a un tema que era tabú hace 10 años. Me alegra pensar que cada vez será más difícil desarrollar una actividad en la que se disfrute impunemente con el sufrimiento ajeno. Pero me alegraría infinitamente más ver que las personas que habitan en países donde se llevan a cabo actos como estos, deciden no asistir a ellos, y por tanto convertirlos en imposibles, de la misma manera que me gustaría ver a gente negándose a trabajar en una empresa militar, en un banco o en el ejército.

Traducción de “El anarquismo político”

Aquí les comparto la traducción que he realizado de una conferencia que Charle Péguy dio en tres sesiones en los meses de enero y febrero de 1904, y que aparecen como reproducción de la dactilografía que se llevó a cabo durante sus conferencia, en los anexos “Noticias, notas y varios” al final del tomo editado en 1987 por la Ed. Gallimard titulado “Oeuvres en prose completes” págs. 1793 y 1827.

Espero en breve que el trabajo que he realizado al rededor de dicho texto aparezca publicado en la revista Logos de la Univ. Católica de Costa Rica y una versión reducida y adaptada en la Revista Ofoq (Horizontes) de la Academia de Pensamiento Popular de Trípoli (Libia). En su momento les compartiré enlaces y textos.

Mientras, el texto lo pueden leer pinchando aquí: “El anarquismo político”.

Un texto sobre educación

En una reciente traducción que he realizado de una conferencia sobre el Anarquismo Político, que dio Péguy en 1904, se encuentra el siguiente texto, que creo es de una claridad diáfana. Disfrútenlo.

El maestro, siendo en general autoritario, intenta aprovecharse de que enseña a leer para hacer leer preferentemente ciertas lecturas y no otras; se aprovecha de que enseña a escribir para que se practique escribiendo determinadas cosas y no otras; donde se le pide al maestro que enseñe a leer y a escribir, no solamente lo enseña sino que enseña más unas cosas que otras.

He aquí el sofisma del monopolio. Se comete (¿tendré que decirlo todavía?) por todos los partidos reaccionarios. Lo hemos visto cometer por los reaccionarios de derecha cuando estos eran los más fuertes; lo hemos visto en nombre de la Iglesia, en nombre del Catolicismo; lo hemos visto cometer todos los días en nombre de los partidos reaccionarios de izquierda, en nombre del Estado. Si ustedes quieren convencerse, no tienen más que abrir uno de esos libros que se les da a los niños en las escuelas primarias. Cuando hay una reacción de derechas, podrán verificar desde las primeras paginas, que no hay otro tema que el de Dios y la religión, a una edad en la que los niños no pueden comprenderlo. Todo esto viene a decir que cuando el maestro es un reaccionario de derechas aprovecha que las familias le confían a los niños para enseñarles a leer, haciéndoles leer cosas sobre la religión y la divinidad. Y si ustedes quieren convencerse de que el mismo trabajo se hace en nombre del estado, cuando hay una reacción de izquierdas, no tienen más que leer alguno de esos libros que se les da a los niños en las escuelas laicas, donde sin cesar se habla del Estado desde las primeras páginas, en el mismo tono y del mismo modo que los católicos hablan de Dios.

Así, todo el sofisma del monopolio reside aquí. Por causas económicas y sociales, las funciones de enseñanza se han especializado en la sociedad. Dado que no todo el mundo puede enseñar a sus hijos directamente, un cierto número de ciudadanos son encargados de impartir la enseñanza. Pero ¿qué es dar enseñanza? Primitivamente se trataba de preparar a los niños para el trabajo intelectual, y no de aprovechar lo que se le enseñaba para orientar su trabajo. El sofisma consiste en esto: que a estos niños que se confían al maestro para enseñarles los instrumentos del trabajo intelectual, el maestro aprovecha no sólo para esto, sino para obtener resultados inmediatos, no esperando a que el alumno los obtenga. Que estos resultados sean legítimos es otra cuestión, y todas las opiniones libres son respetables. Lo que digo es que estos resultados le son dados a los niños antes del trabajo de elaboración personal que sería precisamente lo que les hiciera respetables; se sirven una vez más, y no puedo encontrar una formula más sobrecogedora, se sirven de que están encargados de enseñar a leer para hacer leer tal obra más que tal otra.

La tentación del poder

Pocos hablan de la tentación del poder, de lo que supone combinar los deseos de un mundo mejor posible y verlo hecho realidad. No hablo de la tentación en la que sucumbe la mayoría, que es la de la efectividad, o la eficacia, que es la de un poder basado en la sumisión de otros en favor de un bien para uno mismo o sus amigos. Hablo de la tentación del poder para intentar cambiar las cosas, el poder que te acerca al ideal que persigues; ese del bien común.

No dudo que en 1789 hubiera muchos tentados de ambos tipos; aquellos que veían la oportunidad de una vuelta de la tortilla donde las cosas cambiaran para que nada cambiara; y aquellos otros que desearan fervientemente hacer realidad el lema LEF (Libertad, Igualdad y Fraternidad) en el mundo. Y seguro que entre los Jacobinos había más de estos últimos que de los primeros, pues cuando se sucumbe a la tentación, es mucha la pasión desatada por conseguir el bien común. Es tanta que se puede ir directamente con el lema con tal de conseguirlo.

La rusa también debió de tener ambas formas, como la española, la cubana, la chilena, la nicaragüense… Oportunistas y bien intencionados tentados por la peor forma del mal; el disfrazado de bien.

Y todo esto, ¿a qué viene? Pues a que tengo que agradecer a determinadas personas, que en cualquier caso me siguen pareciendo detestables, el hecho de haberme descubierto tentado, quizás por su propia tentación, pero lo más importante es que me han permitido descubrir que esa tentación siempre “vive arriba”, siempre se encuentra a un paso, a la vuelta de una esquina o del rellano de la escalera, en cualquiera de esas situaciones donde nuestra “buena voluntad” siempre encuentra justificación para acomodarse al ejercicio del poder. Ahora la perspectiva me permite darme cuenta con cuanta frecuencia me he visto en esa tesitura.

Un anarquista convencido de que la responsabilidad y la libertad van unidas, que la revolución será personal o no será, que el poder corrompe, debería tener siempre presente que la asunción de puestos de poder en una situación de desigualdad en la toma de responsabilidades conlleva necesariamente la tentación de la eficacia, la tentación de la asunción de responsabilidades sobrevenidas. La comodidad es la baza fundamental de los que se subordinan con facilidad ante los que se responsabilizan con su equivalente opuesta. Y esa comodidad permite que seamos “buenos líderes”, tentados por las bondades del ejercicio del poder.

Nunca obtendremos el objetivo deseado por ese camino. El objetivo comunitario de mi visión del anarquismo, la comunidad de personas que se responsabilizan unas de otras y todas por el que sufre (“La religión verdadera y perfecta ante Dios, nuestro Padre, consiste en esto: ayudar a los huérfanos y a las viudas en sus necesidades y no contaminarse con la corrupción de este mundo.” Carta a Santiago 1, 27), no es nada sin la revolución interior, sin la metanoia. Una transformación  interior que nos permite ser sensibles a esa tentación del poder.

Sólo cuando uno ha caído en el error puede descubrirlo y corregir el rumbo. Primero distancia, aplacar la soberbia del que cree tener la fórmula mágica, y desde entonces reconocer el peligro lo antes posible. La eficacia es como la seguridad, un sentimiento burgués y moderno, que nos ciega ante el peligro de la asunción de responsabilidades que excede al bien comunitario. Por ello la democracia representativa es un fraude, es el mito de la eficacia puesto en marcha por mentes jacobinas. Cada uno lleva su tentación a cuestas.

Péguy contra el moralismo

Así se titula un post que he localizado gracias a la página de Péguy en Facebook que abrió mi amigo Gabriel Leal y a la que me invitó a ser administrador. Habrá que invitarlo también a él a administrar este sitio, no?

La Revista Electrónica Conspiratio ha incluido un breve texto de la Note conjointe que no tiene desperdicio y que les cito aquí tal como la traducen los amigos de Conspiratio:

La “gente bien” es impermeable a la gracia.

Es éste un problema de física molecular y globular. Eso que llamamos moral es un unto que hace al hombre impermeable a la gracia. De ahí que la gracia obre en los peores criminales y levante a los miserables pecadores. Lo consigue porque empezó penetrándolos, pudo penetrarlos. De ahí también que, si nuestros seres más queridos están, por desgracia, untados de moral, son, para la gracia, inatacables, impermeables. Empieza por no poder penetrarlos. Desde la epidermis. Son impenetrables absolutamente, en su totalidad, porque están untados, porque son impenetrables en el punto sensible a la mojadura, en la superficie de mojadura, que constituye el origen y la superficie de pentración. (…)

Por eso nada es tan contrario a lo que se llama (con un vocablo algo averonzado) religión, como lo que se llama moral. La moral recubre al hombre contra la gracia. (…) La moral es una propiedad, un régimen y, con seguridad, un gusto por la propiedad. La moral nos hace propietarios de nuestras pobres virtudes. La gracia nos da una familia y una raza. La gracia nos hace hijos de Dios y hermanos de Jesucristo.

La permeabilidad, la mojadura, el unto… sensaciones tan físicas, pero en un punto tan a flor de piel (literalmente) que se rozan con lo espiritual. Esa pátina moral que recubre a toda institución que legisla o deslegitima, impidiendo toda la porosidad que necesita la persona en su crecimiento para absorber la diferencia. Unas virtudes mal entendidas, que se confunden con algo poseído, momento en el que se marchitan como la margarita que cortamos en primavera, y que a penas sobrevive unas horas. Una ley que convierte en legal el hambre y la pobreza.

Un comentario a la Verónica

En el blog de Marcelo L. Cambronero , joven profesor de filosofía, doctorado con una magnífica tesis sobre Berdiáev, aparece un comentario a la edición de la Verónica de la que hablábamos en nuestro anterior post. Puede resultar de mucha ayuda para su comprensión. Simplemente detallar que es una visión desde un posicionamiento católico, en el que faltarían algunos aspectos que abordar, como su relación con la otra obra mencionada, Clio. Os animo a leerlo atentamente.

A tal democracia, tal justicia

Al sistema que sustentamos día a día le corresponde la justicia que con la misma frecuencia apoyamos. Y hablo de democracia y justicia en minúsculas porque no se trata en ninguno de los casos de aquellos conceptos magníficos y grandilocuentes que defendían los ilustrados. Simplemente son lo nombres más habituales con los que designamos al sistema político y judicial respectivamente imperantes.

Un sistema racionalmente desproporcional debe estar acompañado de un criterio de justicia, injusto. La posmodernidad ha santificado esta democracia, como también lo ha hecho con esta justicia, y ahora ya no sabe qué hacer con ellas. ¿Se puede ser justo cuando se pide encarcelar a niñ@s de 12 años? ¿Se puede ser justo mientras se mantiene a presos en las cárceles que ya han cumplido su pena sobradamente? ¿Se puede exigir la pena de muerte para alguien que aún no ha pasado por un tribunal?

Estas preguntas son parte del miedo a la inseguridad. El temor al otro se puede radicalizar de forma insospechada tanto en el tiempo como en la magnitud, de manera que podemos generar pánico simplemente con el tintado excesivo de una fotografía (como sucedió en la portada de El Mundo el día del atentado del metro de Moscú), o se puede incitar al linchamiento avanzando especulaciones sobre la muerte de una menor. Y el sistema lo admite, y lo hace en pro de la libertad de conciencia y de expresión. Libertades que ya no son tan bien vistas cuando lo que se pretende es denunciar esos excesos.

La misericordia queda muy lejos del entendimiento general, y normalmente se la ve como una estupidez. Transformar el sistema penal en el sentido de trabajar la reinserción con más ahínco que el encierro punitivo sería más barato, más efectivo y más humano; pero vamos a endurecer el código penal para ir un poco más en contra de la propia Constitución, alejándonos de la reincorporación de aquellos y aquellas que se equivocaron, para encerrarlos en lugares cada vez más hacinados y menos humanizantes, para que al salir no encuentren otro camino que el de la vuelta a prisión. Preferimos pensar que la judicialización, la ejecución de lo punitivo, es mucho mejor que la reinserción y la negociación.

Ya lo he dicho más de una vez, pero no me cansaré de decirlo. Mientras no acabemos radicalmente con el Derecho como lo entendemos hoy, no habrá cabida para las personas en este mundo, sino para las cosas poseídas por unos pocos, que son las que mandan sobre cualquier línea del código penal, civil o administrativo. Hay que reconstruir desde cero para acercarse a un Derecho Social y no Mercantil, donde sea imposible que una empresa tenga los derechos de una persona. Recordemos que nuestro sistema se basa en un reparto de poderes, y nunca tomamos en cuenta el alcance del Poder Judicial; atentos, no se habla de Justicia, sino de la ejecución de la interpretación de la misma por un juez.