El valor de una vida humana

No hace mucho tiempo vi la película “Good Kill”, que por primera vez ponía el acegoodkillnto sobre esa nueva forma de matar que nos permiten los drones; a distancia, como en un videojuego, pero en primera persona. Se centraba mucho en los problemas personales, no quedaba muy claro si de conciencia, del oficial protagonista de la películaeyeinthesky.jpg. Realmente no te das cuenta del punto de vista siempre individualista que le confieren a las películas en USA, hasta que no ves el mismo tema tratado desde el otro lado del Atlántico. Igualmente anglosajones, aparentemente forjados por la misma ética protestante de Hume, Mill o Weber, pero siempre con un carácter mucho más personal. “Eye in the Sky” es casi una obra de teatro con 6 escenarios simultáneos, coordinados por la tecnología que nos permite vernos y oírnos en tiempo real, igual que podemos asesinar en tiempo real y en primera persona sentados con un café o un té con pastas.

La última frase de la película es también la última frase que Alan Rickman nos dejó en el cine:

“Nunca le diga a un soldado que no conoce el precio de la guerra”

Tres objetivos prioritarios de la facción somalí de ISIS se encuentran reunidos en una casa del barrio de refugiados somalíes de Nairobi preparándose para un ataque suicida; desde el centro de mando del ejército y el del gobierno británicos, la base de operaciones de drones en Texas y de la inteligencia de USA en Hawai, y del ejército keniata en Nairobi se monitoriza el ataque desde un dron para abatirlos. El problema surge con la presencia en el área de alcance del ataque de una niña que vende pan.

El valor de la vida humana es el epicentro de todo, y girando al rededor se encuentran la responsabilidad sobre las decisiones, la responsabilidad de gobierno, la aplicación “contable” que significa la estimación de daños colaterales, y varias temáticas más habituales en la ética.

Siempre me he preguntado si al valor de la vida de una persona es posible aplicarle operaciones aritméticas. Si una vida vale mucho, ¿cuanto vales tres?¿Mil?¿Un millón? Y si una es incalculable, ¿podemos atrevernos a poner por delante la vida de ochenta frente a la de una? Pero ese es el problema más evidente del que trata esta película. Detrás se encuentra el dilema de la violencia, y de la legalidad de la muerte en estado de guerra. En la comparativa de estos dos títulos de los que hablo, hay algo que podemos sacar en claro a primera vista; o en las películas norteamericanas nos engañan simplificando las historias al máximo, o la práctica en la toma de decisiones en el país más poderoso de la Tierra no se sustenta más que en las de una sola persona. En la cinta inglesa se puede observar un complejo entramado político, legal y militar que precisa que entre ellos haya acuerdo, teniendo la decisión última el responsable del ejecutivo. Pero aún así las decisiones están basadas en los efectos cuantificables que se generen; muertos, imagen pública, efectividad,…

Esa frase del final, parece dejar la puerta abierta para salvar el “honor” cuestionado de un militar que mata desde una silla a miles de kilómetros sin riesgo para su vida. Pero más bien creo que es la muestra de esa imposibilidad para justificar sus actos amparado en una mística militar cada vez más difícil de defender. En la lógica de la guerra tradicional, la que se termina con Vietnam, las muertes de uno y otro lado se consideran “legales”, producidas en el proceso de una guerra. Pero poco a poco, durante los años 70 y 80 se fue generando una transformación de esa lógica, hacia una en la que la guerra es siempre defensiva, lo que convierte al otro en terrorista, y por tanto “mis” muertos siempre son asesinatos cometidos por el oponente. A dicha transformación, ha venido a sumarse la mezcla de distancia y efectividad que aportan las nuevas tecnologías. Bombardear Dresde y matar a miles indiscriminadamente no tenía más justificación que “terminar cuanto antes la guerra”; lo mismo con Hiroshima y Nagashaki. Ahora podemos matar a una persona con pocos “daños colaterales” con una certeza casi total; ¿cuantas veces se habrán preguntado como hubiera sido poseer esta tecnología y poder matar a Hitler desde un despacho de Londres?

Al final, cada uno carga con sus culpas, sí, pero los muertos son vidas concluidas para siempre. Creación, fabricación y comercio de armas son el mayor delito de lesa humanidad que existe. Si realmente queremos afrontar la culpa y nos creemos capaces y legitimados para matar, que sea mirando a los ojos y con nuestras propias manos.

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Ecología Política

Gracias a la persistencia y la influencia de Carmen Ibarlucea, he ido incorporando al bagaje del Personalismo Comunitario el cuerpo teórico de la Ecología Política. Hace años, unos 12, partiendo de algunos pensadores que habían avanzado desde Emmanuel Mounier por la senda del derecho y la economía, llegamos a Georgescu-Roegen y las teorías del decrecimiento. Pero la actualización de sus teorías económicas vienen de la ecología política, y tienen unos 15 años aproximadamente.

Pasándolas por el tamiz del personalismo, de la crítica a la modernidad de Péguy, nacen estos 5 criterios básicos desde los que poder construir una comunidad consistente con sus componentes y el entorno que la rodea.

‪#‎Cooperación‬ En todo lo relacionado con lo organizativo y en la acción diaria, es la base para que las fronteras interiores y exteriores sean permeables y la participación posible. Ninguna organización verticalizada, centralizada o con órganos impermeables podrán establecer las relaciones de cooperación necesarias con las personas que la componen, ni con esas otras organizaciones con las que establecer lazos de trabajo conjunto.

‪#‎Ecofeminismo‬ La autonomía de las personas es el objetivo más allá de la igualdad. Desarrollar una ética del cuidado es el objetivo más allá de la mera conciliación. La Modernidad y sus categorías han impuesto que la Igualdad sea el criterio de referencia, pero el patriarcado ha marcado esas relaciones descompensándolas gravemente desde el principio. Sólo la reinclusión de la feminización en nuestra sociedad podrá restablecer el equilibrio original en nuestra especie y con el entorno.

#‎EconomíaCircular‬ El producto obtenido, como el necesario beneficio dependen de los materiales utilizados y de las relaciones entre estos y los productores. Esto ya lo vio el marxismo, pero no supo escapar del productivismo, porque las personas somos primero y vivimos en un planeta de límites finitos. Producir tomando en cuenta el impacto de toda la cadena, el consumo energético y las relaciones de producción, mantienen cerrado el ciclo económico dentro del equilibrio que necesita el planeta.

‪#‎Redistribución‬ de las rentas, de los derechos, de los espacios, de la energía… porque sólo a través de una Renta Básica Universal podremos dotar de un sólido punto de partida a toda persona; y sólo con una equiparación del acceso a sus necesidades vitales podremos objetivar los derechos de todas; y sólo redistribuyendo el acceso a la tierra garantizaremos la alimentación; y sólo socializando el acceso a la energía, una cada vez más limpia y respetuosa con el entorno podremos dar la potencia a toda las posibilidades personales.

#‎Personas‬ humanas y no humanas, cuidadas y cuidadosas del medio que habitan, hospitalarias con lo que las rodea. Asumir que todos los seres vivos deben ser cuidados, y las personas humanas debemos cuidarnos unas a otras, aceptando el reto de cuidar del entorno en el que vivimos es una prioridad que precisa de un cambio de forma de ver lo que nos rodea. Ser hospitalarios, recibir y ser recibidos.

 

Liberalismo y Personalismo Comunitario; imposible coincidencia

Este post es un comentario y una crítica a la sección de Persona y Sociedad del nº23 de la revista Persona, que puede verse y descargarse AQUÍ

Es cada vez más frecuente que nos encontremos con la relación liberalismo-personalismo entre los autores que desde uno u otro posicionamientos intentan dar respuesta a la situación en la que se encuentra nuestra sociedad, nuestro mundo, en lo que a economía y valores se refiere. Incluso es muy frecuente que dicha relación se vea traspasada por el hecho de que se hable de posicionamientos cristianos en ambos casos. En este último número de la revista Persona, de febrero de 2004 (nº 23) nos encontramos que la sección Persona y Sociedad la componen tres artículos que se encuentran en la situación antes mencionada, abordando diferentes aspectos de los procesos económicos desde planteamientos personalistas, como pueden ser la responsabilidad social empresarial (RSE), las relaciones humanas dentro de y desde la empresa, y un análisis del liberalismo desde el personalismo.

Si bien la relación que menciono se da habitualmente con el personalismo, siendo menos usual, comienza a aparecer con el personalismo comunitario. Y este situación me resulta, a parte de llamativa, preocupante. Y voy a intentar justificar porqué considero que esta relación no es coherente para ambas partes, a pesar de que la atención a determinados aspectos del ser humano puedan hacer pensar que es posible.

Para ello voy a comenzar revisando los tres términos con que se inicia el artículo de Maria Amalia Pérez sobre el liberalismo económico desde el personalismo; liberalismo, liberalismo económico y neoliberalismo. La libertad de cada individuo, defendida en la limitación o eliminación de la intervención estatal en los procesos económicos, en particular sobre los mercados; esa vendría a ser la tesis del marco liberal. Una libertad concebida como lo hace Isaiah Berlin, como libertad positiva, como “libertad para”. El personalismo comunitario y el liberalismo coinciden en considerar a la libertad como acción, una libertad que se concibe en la acción de la persona y que para el liberalismo se plasma en el proyecto de construcción del individuo sin constricciones, mientras que en el personalismo se plasma en la liberación, en la acción de la persona para construirse como individuo y como comunidad.

Y aquí la clave del liberalismo y el individualismo; los ámbitos. Para el individualismo, y con él la teoría liberal, toda acción humana debe ser libre, sin limitaciones ni coerciones. El factor regulador siempre es auto regulador, es el propio individuo o el marco fundamental de sus acciones que es el mercado. No existe ámbito individual que se vea regulado de forma externa, ya que consideran al mercado como interno. Por ello la educación debe ser libre, para que el desarrollo personal lo sea; la economía libre, para que el mercado pueda ejercer sus autoregulaciones de manera automática; ….

El personalismo comunitario como decía considera la libertad como proceso, como liberación. No es un estado, no tiene un carácter ontológico, no se es libre. Es un proceso de constante re-equilibrio de las acciones, porque no se concibe a la persona como individuo, sino como parte de una comunidad. Por ello no existe ámbito donde no se deba dar dicho proceso. La educación debe ser libre para que la persona alcance sus expectativas y lo haga dentro de su comunidad que también tiene sus propias expectativas, generadas como confluencia de las personales de sus miembros; la economía debe ser libre, para que los recursos y los beneficios recaigan por igual en los miembros de la comunidad según sus necesidades y no según sus esfuerzos.

Los fracasos del liberalismo hasta la fecha son evidentes, como nos hace ver María Amalia Pérez, pero sus logros no son tales, ya que los logros no pueden ser valorados sin tomar en cuenta sus consecuencias o sus efectos colaterales. El más evidente es el desarrollo que se ha hecho con unas consecuencias catastróficas sobre el medio ambiente y sobre los hombros de quienes han puesto su sudor, su sufrimiento o su vida para que otros tengan el nivel de desarrollo que hoy se considera un logro para un 20% de la humanidad. Obviamente desde el liberalismo se defiende que quienes no han logrado el desarrollo de los demás es por ineficacia, por exceso de control o por unos niveles de corrupción tales que les ha impedido alcanzarlo, pero dichas razones parten del presupuesto de que todas las personas del mundo tienen o han tenido un punto de partida idéntico, desde el que contando con sus circunstancias se han desarrollado o no, y eso es falso. La falta de perspectiva del liberalismo le hace sucumbir a un realismo inocente frente al mundo. Analiza el desarrollo actual sin tener en cuenta que África era autosustentable económicamente, hasta que su población fue utilizada como mano de obra gratuita para el desarrollo de los países de Europa y Norteamérica; que en un segundo paso se colonizó para controlar su desarrollo político; y que en un tercer momento se controló su economía férreamente para poder extraer las materias primas que se necesitaban en los países desarrollados para continuar desarrollándose.

La aplicación de determinadas acciones paliativas como la RSE, la Ayuda al Desarrollo, el Comercio Justo, la Economía Social Solidaria, tienen dos aspectos. Por un lado son acciones ad-hoc que han tenido que llevarse a cabo para compensar la brutalidad despiadada que ha mostrado el sistema liberal (neoliberal o capitalista) desde sus inicios, y hacer más humano un mundo donde la inhumanidad del hambre, la miseria y el comercio con la vida humana campan a sus anchas.

La Ayuda al Desarrollo recuperó para el mundo desarrollado a Alemania en los 50, a España, Portugal y Grecia en los 80, pero ha sido incapaz de hacer lo mismo con los países previamente empobrecidos del sur. Quizás habría que preguntarse si en vez de la corrupción de sus gobernantes no sería una razón más evidente el control que el capitalismo impone sobre otros para liberalizar lo de los suyos, para la situación de falta de desarrollo.

La RSE y la ESS son formas de trabajar desde la empresa que vienen a evidenciar que pueden llevarse a cabo emprendimientos donde lo que prima no es el beneficio, sino las personas, pero no creo que sea para mostrar que se puede dar un barniz al capitalismo con ellas, sino que vienen a mostrar que un sistema económico donde primen las personas es posible.

En los últimos tiempos se ha venido hablando mucho del Bien Común, o Economía del Bien Común, que nuestra autora dice que es “entendido como las condiciones necesarias en una sociedad para que cada persona se pueda perfeccionar.” El problema aquí es que esto siempre depende de quien quiera aplicar dicho Bien Común. Y es en las condiciones de aplicación, en los procesos donde debe ponerse el acento; son las propias personas las que deben decidir cual es el bien común, y deben hacerlo de forma que se puedan escuchar las voces de cada una y que las decisiones sean en común. Horizontalidad antes que verticalidad, deliberación antes que representación.

Para finalizar hay cuatro méritos del liberalismo económico que deben tomarse en cuenta:

1. “…con su propuesta de división del trabajo de modo eficiente, el desarrollo de la productividad en general, que ha permitido a los actores económicos lograr satisfacer buena parte de sus necesidades.” Preguntaría si la división vertical, dependiente de que el emprendimiento cuente con los apoyos financieros previos, es realmente eficiente, o si la productividad a costa de salarios de miseria en unos lugares frente a salarios incontrolables o controlados por sindicatos en otros es una productividad que tenga en cuenta a las personas. Ya que no todos los actores económicos valen lo mismo ni pueden satisfacer sus necesidades, en la mayor parte de los casos, primarias. Y un apunte sobre ciencia y técnica; la primera, y sobretodo la segunda, las ha puesto el liberalismo a trabajar para el beneficio controlado de unos pocos y el control desmesurado de la mayoría.

2. “El mercado ha permitido una mayor movilidad de los bienes producidos para ser utilizados por los consumidores, que no se podría pensar en términos de trueque o simple intercambio bilateral.” La movilidad de los productos se ha basado en el poder adquisitivo de los potenciales consumidores y de los intereses de las compañías de transporte, que son los verdaderos controladores del mercado, que nunca es un elemento libre, sino que depende de factores que son fácilmente controlables para quienes controlan la producción, transporte y puntos de venta. El trueque o intercambio no muestra ninguna diferencia con la esencia del mercado, salvo por la existencia de un elemento que puede convertirse también en objeto de acumulación y consumo; el dinero. Y es el dinero, una vez que se convierte es bien de consumo y atesoramiento, los bancos, entendidos como centros de acumulación y comercio del propio dinero, el que liquida finalmente la idea romántica de un libre mercado autoregulado.

3. “… una sana y libre competencia incide positivamente en el sano afán de superación que sirve al desarrollo de las personas.” La competencia es sana en igualdad de condiciones, no en igualdad de oportunidades, no en identidad de condiciones. El mercado no es una carrera de 100 metros libres o de 5000 metros obstáculos; es una competición donde niños, adultos y ancianos; personas con discapacidades físicas o mentales; enfermos y sanos, altos y bajos, gordos y flacos, corren sin una meta definidad y sobre terrenos y condiciones climatológicas diferentes; es una lucha encarnizada que está regulada de principio a fin para nunca obtener la satisfacción definitiva.

4. “… la libertad es más creativa que la burocracia estatal, y que la libre competencia es importante para promover el desarrollo y la iniciativa individual.” La libertad de acción con un marco de valores es más creativa que cualquier cosa, y sobretodas las cosas, es más creativa que la libertad de actuar para el beneficio individual.

Personalismo Comunitario y Liberalismo (en cualquiera de sus versiones) no son compatibles, porque desde su base, el criterio comunitario tiene el mismo peso que el personal. La persona nunca es individuo, lo cual no significa que no tenga cada una su especificidad, sus deseos, expectativas,… sino que están ordenadas al bien de la comunidad tanto como al bien de sí mismos.

Renovación

Metido en esta primavera que no llega y la lluvia que no cesa, hago este acopio de fuerzas en un blog en el que espero unificar todo lo que escribo. De momento me gustaría rescatar aquí algunas de las cosas que se publicaron como notas en Facebook y/o como artículos en mi columna “Corriente arriba” en Euro Mundo Global. Pero en seguida ir publicando nuevas cosas, ya que esta vez aquí se unen filosofía, actualidad, mi tesis, y todo lo que vaya surgiendo, siempre en conexión con mi página en Facebook y las páginas que allí gestiono sobre los autores que aparecen en el navegador de este blog.

Me gustaría no sólo recibir los comentarios que uno siempre espera, sino que otros me indiquéis que os interesa publicar aquí cosas sobre Péguy, Mounier, Landsberg o el Personalismo, y así hacer esto algo mucho más colaborativo.

Espero vuestras aportaciones y comentarios.

Debates del personalismo VIII

Coincido casi plenamente en el análisis inicial en la respuesta de Carlos. Ambos sabemos a qué tradiciones pertenecemos, aunque yo no creo que mi punto de vista sea “verdadero”. Es mi lectura y mis conclusiones sobre lo que hemos hablado y lo que he leído de los autores en cuestión. No creo que haya en mí voluntad de considerar mi interpretación como la verdadera, sino como una que cuadra con mi visión del mundo. Vivo el personalismo, y ello me hace situarme de forma vital frente a la realidad, pero también como filósofo. Cuando afirmo que la persona es y se hace no pretendo describir la realidad, sino mostrar precisamente una doble vía en la multiplicidad que somos. Pues no cabe duda que existimos, estamos y que además somos; incluyo las tres vertientes ya que en castellano no están bien subsumidas las tres en el verbo ser. Somos personas porque es nuestro modo de ser; qué sea la persona es una labor concreta a llevar a cabo en otro lugar. Nos situamos en el mundo y actuamos, estamos y existimos de un modo también, que se corresponde con lo que entendemos por ser persona. Del hecho de que concibamos de una manera u otra a la persona, como solamente una forma de ser, o también como una forma de actuar en el mundo y en el devenir del tiempo, cambian radicalmente. Así lo que trataba de describir era que habían dos formas de abordar el problema.

Por otro lado, me gustaría que me explicaras que entiendes por “macla”, ya que para mí es una unión de cristales gemelos en forma simétricos. Si se trata de una relación metafórica, entiendo que la diferencia entre ambos sigue siendo metodológica, ya que tú estás viendo a cada “cristal” gemelo por separado, y yo veo la unidad que forman, que sería la persona.

En cuanto a las contraposiciones:
De “personalizar” y “personalizarse”, creo que hay algo que no entiendo. Si yo personalizo “mi”… me personalizo, en palabras tuyas, con lo que en principio estamos diciendo lo mismo, aunque yo no hablo de “naturaleza”, terminología ajena a mí.
De “inestabilidad” y “quietismo”, es un juego de palabras que he utilizado, ya que inestable y dinámico están emparentados, y por lo mismo sus opuestos. Y lo que me interesaba oponer era la inestabilidad de lo que se reconoce como estable en nuestra sociedad (tener un trabajo bien visto, una familia “normal”, una casa,…) y la quietud en cuanto a inmovilismo.

Y dos apuntes finales:
Yo sí me considero filósofo, porque es mi vida y aplico lo que aprendo en lo que enseño. Hago de mi vida un reflejo de lo que pienso, o eso intento. Creo que es tan lógico como considerarse biólogo aunque se sea profesor de biología.
Los pensadores escriben lo que piensan, incluso lo que piensan sobre otros pensadores que escribieron (….), y es nuestra función interpretarlos. No creo haber dicho que pensaran así, es mi interpretación de lo que dijeron, y de ella resultan otros caminos, como en tu caso, enriquecedores (espero) de lo anterior. No podemos ser meros repetidores, debemos arriesgar, jugar en la inestabilidad del compromiso con la realidad para descubrir al otro, y quien sabe, si la Gracia, de conocer al Otro.

Debates del personalismo VII Contestación Carlos Massías

Mala jugada me hace Javier al convertir mi comentario al paso en un post, porque acentúa la responsabilidad sobre mis palabras y su claridad. Pero, ¿qué podría agregar? En líneas generales, Juan Carlos ha entendido mi punto de vista; pero no lo comparte. ¿Qué puedo hacer? Considero que mi punto de vista es verdadero; pero la verdad se propone, no se impone. Podemos pasarnos cien mil comentarios en los que cada uno intenta aclarar mejor su punto de vista, sin que al final puede mover ni una pizca el punto de vista del otro. Antes bien, terminaríamos como Edith Stein, reconociendo que somos lectores atentos de la postura del otro; pero que no podemos hacer tabula rasa de la senda filosófica que cada uno ha escogido, la raíz de la cual se nutre. Con todo hay una razón que valida el diálogo, y es que si bien puede que al final no se muevan las inteligencias, se pueden mover las personas para comprenderse unas a otras.

Comencemos por la aporía que señalo. Juan Carlos dice que no es tal porque, afirma, la persona es y se hace. Ciertamente, si dirigimos nuestra atención a la realidad vemos que Juan a lo largo de su vida cambia tanto a nivel biológico, psicológico, anímico, y sin embargo sigue siendo Juan. No se puede negar que Juan cambia; pero tampoco se puede negar que Juan permanece en medio del cambio, esa es la realidad (a este problema refiere san Agustín en las primeras páginas de las confesiones). Le toca a la filosofía intentar dar una explicación suficiente de ese aspecto de la realidad. Afirmar, como lo hace Juan Carlos, que la persona es y se hace, es un intento de describir la realidad; pero no de explicarla, y repetirla varias veces no la convierte en explicación. Y no solamente la afirmación de que la persona es y se hace no explica nada, sino que sucumbe a la perplejidad cognoscitiva. ¿En qué se nota la perplejidad? En que se resuelve la antinomia en una macla contradictoria. ¿Qué consecuencias trae esto? Que como lo realidad es no contradictoria, si lo pensado es una macla contradictoria, lo pensado no es pensamiento de lo real, sino puro pensamiento. Nos hemos desconectado de la realidad, y nuestro pensamiento intenta autofundarse. Nótese por ejemplo la afirmación “somos personas desde un primer instante, pero personas que deben pasar por un proceso de personalización”, ¿Si somos personas por qué debemos pasar por un proceso para hacernos personas? Esta afirmación es producto de la perplejidad, es la reaparición en términos personalistas de la causa sui de Spinoza (en Spinoza la causa sui aparece porque macla el orden de las ideas y el orden de las cosas). Como la persona es causa sui lo trascendente no es imprescindible para el proceso de personalización. Si la trascendencia “no es imprescindible para la personalización”; pero los valores si son necesarios para personalizarse, ergo, los valores no son del ámbito de lo trascendente, ¿son los valores inmanentes? Todo parece indicar que sí, dado que el ámbito de la trascendencia se ha tornado prescindible. Detrás de todo esto palpita un intento de colocar la ética por encima de la metafísica, lo que supone una postura voluntarista.

¿Cómo superamos la macla? Siendo fieles a la persona. Muchas veces los personalistas no se toman en serio lo que dicen; dicen que la persona es única e irrepetible, y a continuación llenan a la persona de notas que son comunes a todos los seres humanos, y que no tienen nada de únicos e irrepetibles: inteligencia, voluntad, afectividad, corporeidad, caracter sexuado… nada de esto tiene el carácter de ser único e irrepetible, al grado que se pueden establecer tipologías de inteligencias, de voluntad, sexuales, de carácter. Todo aquello que tenemos en común los seres humanos pertenece al ámbito de la naturaleza, que es algo distinto de la persona. (Esta distinción entre persona y naturaleza es algo que está estrechamente vinculado al origen del término de persona. En la patrística creo que se la debemos al Damasceno, y se ha aplicado para referir que Dios tiene una naturaleza pero es tres personas; o que Cristo es una persona pero tiene 2 naturalezas: humana y divina; durante la edad media se mantiene a nivel teológico aunque al expresarla en el lenguaje filosófico escolástico pierde su radicalidad. La modernidad la olvida. Se puede encontrar algo de esto en autores como Scheler, Guardini, Leonardo Polo; Marcel la barrunta en algunos textos, pero no logra tematizarla por insuficiencia metódica. Muchos autores contemporáneos han optado por una visión holística de la persona). La persona es acto, es el acto de ser que cada quien es. Somos seres humanos porque tenemos una dotación común, que podemos llamar naturaleza; pero a la vez somos personas distintas una de otra. La persona es acto de ser; pero no hay que considerar el acto de ser como algo estático, eso sería confundirlo con un objeto pensado.

El acto de ser es activo; pero esa actividad no pude ser contradictoria; porque significaría recaer en la macla. La actividad del ser no comporta cambio. Identificar actividad y cambio, es un límite que introduce el conocimiento objetivo; el cual al intentar entender la actividad mediante un objeto estático, introduce una serie de objetos para suponer la actividad, con lo cual la actividad deviene en proceso, en cambio. La actividad del ser es persistir en su existencia, es no cesar de ser.

En el caso del ser personal, su actividad no se puede agotar en persistir. La persona es además del ser del universo; por eso lo propio de la persona es coexistir. Coexistir no es existir de modo yuxtapuesto, como la mónadas; sino es apertura hacia el ser. La persona se abre hacia dentro, tiene intimidad. La persona se abre hacia afuera, hacia el ser del universo y hacia otro ser personal; la persona se abre hacia su propia naturaleza y dispone de ella. Respecto a esto último, tiene razón Juan Carlos cuando detecta que lo propio de la persona es personalizar; pero no lleva razón cuando lo interpreta como personalizarse. Lo que la persona personaliza es su naturaleza, la hace crecer, la asume personalmente, constituye entonces su personalidad (yo). El crecimiento de la esencia humana es primariamente ético.

– – –
Una última cosa ya no sobre la persona sino sobre la filosofía. Dice casi al final Juan Carlos: “aprendió de (..) Landsberg, su “maestro” en entender qué era eso del compromiso, alguien extraordinariamente riguroso que también entendía de las urgencias, que prefirió la inestabilidad al quietismo.” Lo contrario de inestabilidad es estabilidad, y lo contrario de quietismo podría ser dinamismo. No son conceptos contrarios, una bicicleta es estable en movimiento e inestable cuando está quieta. Si alguien apremiado por las urgencias del compromiso se creyó obligado a tener que elegir entre la inestabilidad y el quietismo; se vió enfrentado a un dilema falso. Si algún día me veo en la situación de estar en un quirófano por alguna dolencia grave, urgente; quiera Dios que me atienda un cirujano comprometido con curarme, activo, dinámico, y no aletargado, quietista; pero por nada del mundo deseo que sea una persona inestable ni emocional, ni intelectualmente, y mucho menos en el pulso.

N.B: No soy filósofo, soy profesor de filosofía, que es distinto y no es falsa modestia. Llo que he escrito se nutre de mis lecturas, sobre todo de Leonardo Polo, San Agustín, Tomás de Aquino y los personalistas; pero no me atrevo a decir que es así como piensan porque sabrá Dios hasta qué punto los he etendido o malentendido.

Debates del personalismo VI

Queridas Inés y María Cristina, no creo que sea una cuestión de posiciones contrapuestas, sino de visiones distintas de una misma realidad. Eso implica que cada uno se posiciona para ver el cuadro desde su lugar, con lo que no hay hiato, y quien quiere ponerlo tergiversa la realidad. La cuestión es ser capaz de mirar desde distintas posiciones para ver la realidad completa.
También es cierto que hay momentos que exigen más una mirada que otra. La eterna tensión de las democracias cristianas entre la mariteniana y la mouneriana se expresa en un menor o mayor compromiso con la realidad. Maritain nos demanda una mayor contemplación para profundizar en el ser, mientras que Mounier exige hundir manos y pies en el fango de lo continuo para comprenderlo y actuar en él.
Tener estas cuestiones claras es primordial para que ambas visiones dialoguen y se enriquezcan. Es como si me dijeran que no es necesaria una filosofía de la persona a lo Von Hildebrand o Guardini, o que el Personalismo Comunitario de Carlos Díaz es superfluo.

Para seguir contestando no voy a situarme desde ninguno de los dos autores en particular, aunque mi influencia (o mi raíz, siguiendo la terminología de Carlos Díaz en “30 nombres propios”) creo va a quedar clara.

La primera aporía que menciona Carlos no me parece tal. La persona es y se hace. Desde el primer momento somos personas y por tanto somos dignos; no se trata de una cuestión de perfección o imprefección, categorías aritotélicas y tomistas que resultan complicadas (cuando no peligrosas) a la hora de hablar de la persona. No somos en potencia, pues, sino que somos personas desde un primer instante, pero personas que deben pasar por un proceso de personalización. Éste se desarrolla de manera doble; en relación con los demás y relación con uno mismo. Además existe la posibilidad de descubrir en los demás y en uno, una forma de relación especial con la trascendencia, que en ningún caso es independiente de nuestra relación con los otros y con nosotros mismos, y que no es imprescindible para el proceso de personalización. Estamos demasiado imbuidos de la concepción aristotélica de que la perfección y la completud van unidas, de donde proviene la idea de progreso o desarrollo que manejamos habitualmente en sentido de mejora, avance, o camino de perfección, cuando en realidad son simplemente camino.
Así las consecuencias de una visión perfeccionista son precisamente de las que alerta Carlos en estas líneas; sólo vales si te adhieres a una escala de valores, por lo que quien no puede por ser nonnato o discapacitado no sería persona o lo sería “menos”. De la misma manera que he visto justificar a reputados neotomistas la pena de muerte, ya que igual que se “mejora”, se “empeora”, pudiendo perder en la escala personal. Ser no implica estaticidad; la discrepancia entre Heráclito y Parménides es falsa, se trata de dos maneras de explicar lo mismo. El ser se desarrolla y no es por ello que sea mejor o peor, sino por su adscripción a una escala de valores.
Hasta aquí mi matiz con Carlos es que creo que el tomismo es una mala explicación de lo que dijo Tomás de Aquino. Maritain se ciñó finalmente en exceso al tomismo. Esto ya lo separó de Péguy y lo separaría de Mounier.
Mounier es un pensador arriesgado, más preocupado por entender y explicar qué acontecía con la persona, que en mantener una rigurosidad filosófica. Y esto lo aprendió de Landsberg, su “maestro” en entender qué era eso del compromiso, alguien extraordinariamente riguroso que también entendía de las urgencias, que prefirió la inestabilidad al quietismo.
En fin, que esto da para mucho y es un comentario…

Debates del personalismo V Ines Riego y M.Cristina Roth

Inés Riego

Javier, antes que nada debo felicitarte por la valentía de entrar a un tema al que, “en el llano”, pocos se le han animado. Digamos, para precisar, a popularizarlo y eso solo ya es meritorio. Pero además has puesto el dedo en la llaga en una de las temáticas que más rispideces ha creado entre maritainnianos y mounieranos, aquellos tirando hacia una metafísica del ser de corte tomista y recostada sobre la derecha (aunque muchos no entiendan casi nada del trasfondo de esta metafísica) y éstos, los seguidores de Mounier, renegando de ese “tufillo tomista” y tirando de la cuerda hacia una izquierda revolucionaria pero moderada, por cierto. Yo me río cuando dicen que las ideologías han muerto, porque de hecho la realidad dice que estas grandes “ideas-pasiones” del siglo XX no han caducado y están a la orden del día en los discursos políticos y de la cultura en general. Pero te voy a ser absolutamente sincera: coincidiendo con Lucía, no veo inevitable ese hiato entre “metafísica del ser” y “metafísica del devenir”, que son perfectamente conciliables y complementarios, en el plano filosófico al menos. Porque de hecho Mounier no reniega de las categorías metafísicas (aunque critica lo criticable, por supuesto, como la rigidez de ciertas estructuras tomistas propias de un discurso medieval incapaz de pensar la relación como esencial a la persona) sino que las incorpora tranquilamente a su discurso adaptándolas a su razón agapeizada cristiana. De hecho al definir al “indefinible humano” dice que la persona es “un ser espiritual constituido por una forma de subsistencia y de independencia en su ser…” etc., usando desde ya la categoría metafísica de ‘subsistencia’, y ¡hablamos de metafísica del ser! Más bien me inclino a ver las grandes diferencias entre uno y otro en la interpretación de la persona como relación amorosa en Mounier, que es y se hace a la vez, y más clausa y sustantivista en Maritain aunque abierta a lo comunitario, y en las distintas lecturas sobre la esencia de la Iglesia y la cristiandad, Maritain más ortodoxo y Mounier un revolucionario, al punto de dirigir su discurso de denuncia contra la cristiandad difunta y la burguesía cristiana de aquella época, no tan distintas de las nuestras.
En fin, hay mucho por pensar y más por estudiar, pero tu comentario breve es una puerta abierta perfecta a este debate que todavía nos debemos los personalistas actuales. Y esto sin olvidar que nada puede suplantar al valor del buen diálogo entre las distintas posiciones -y pasiones-, y que desde esta espléndida libertad del pensamiento estamos obligados a ser críticos lúcidos de ambos, siempre viendo y reconociendo lo bueno y noble que uno y otro nos han dejado para poder pensar desde uno mismo. Este espacio refleja precisamente esa libertad sin la cual no somos.

M.C. Roth

Coincido con inés en el comentario pero tamién me genera la pregunta si es necesario seguir tirando de la cuerda o sería más positivo una actitud integradora-desde los dos lados- acerca del mundo del “ser” y del devenir” No creo que haya hiato alguno sino que el ser va siendo en el devenir… de ahí su historicidad. Su realización en la comunididad de individuoa… pero la tenporalidad es ingherenteal ser en su devenir…

Debates del personalismo IV Respuesta Carlos Massías

Creo que la idea de una persona que se hace persona, nos coloca ante una aporía: primero, ¿mediante qué actos la persona se hace persona? ¿mediante el compromiso con los valores, las acciones éticas? De ser así, ¿los niños que están en el vientre materno no serían personas por no manifestar compromiso alguno con los valores (o realizar la acción que sea que nos haga personas)? Igual questionamiento se podría realizar con una persona en estado de coma. ¿Valida esto la eutanasia o el aborto? Segundo, podría decirse que el no nacido es una persona en potencia; pero la potencia implica imperfección respecto al acto. ¿cabe una persona imperfecta? o en otros términos, ¿cabe hablar de un más y un menos en las personas? ¿Hay hombres que son más personas que otras y por ende más digna que otras, en la medida en que se ha hecho más o de mejor manera? Esto me inclina a pensar a la persona más como “ser” que como “hacerse”.

De que la persona es “ser” y no “hacerse”, no se sigue de que sea una mónada. La incomunicabilidad personal no solo no es contraria a la interpersonalidad, sino que es su “fundamento” (puede verse al respecto el capítulo II de La Interioridad de la Persona de John Crosby). El querer contraponer la incomunicabilidad tomista (medieval, en realidad) con la comunión interpersonal del personalismo y las filosofías del diálogo, pone en evidencia una lectura deficiente, superficial, de la metafísica tomista. Para Tomás de Aquino el ser humano es persona incomunicable, pero a la vez está llamado a la comunión con Dios. Tampoco se puede decir que porque la persona es ser acabado no tenga ya nada que hacer. En los seres humanos, se distingue el ser de la esencia, la naturaleza de la persona. La esencia es potencial y corre a cargo de la persona actualizarla, hacerla crecer, y ese crecimiento solo se hace en relación, porque el crecimiento humano es sobre todo ético.

Por último, el tomismo es una obra filosófica audaz, imponente; pero -por razones varias- con una visión de la persona insuficiente. Le toca al personalismo rescatar lo valioso y criticar las limitaciones para proseguir cognoscitivamente; pero esto tiene que hacerlo -como señalaba Carlos Díaz en Córdoba- con un estudio serio y riguroso de la filosofía, y no con juegos de palabras insustanciales. Maritain es ciertamente un pensador serio y riguroso, y es loable su intento de actualizar el tomismo; sin embargo, en muchos aspectos terminó siendo más fiel al tomismo que a la realidad, y no se aventuró a una ampliación temática del ser personal, sino que lo siguió entendiendo análogamente. Mounier es también otro pensador serio, pero su interés por el compromiso a veces lo lleva a perder rigurosidad y precipitarse en algunas conclusiones insostenibles. Nos toca, al igual que con el tomismo. rescatar lo valioso de su filosofía y criticar los límites del pensamiento de mounier, para poder seguir conociendo. La fidelidad no es ni para Mounier ni para Maritain, sino hacia la persona.

Debates del personalismo III

Este post es claro y conciso. Traer las palabras de Arostegui sobre el tema es muy interesante, porque centra todo el debate entre las dos líneas principales del personalismo hasta hoy.

Desde mi punto de vista existe una Filosofía de la Persona, de clara influencia tomista, en la que Karol Wojtyla sería su exponente más importante en los últimos tiempos, y en la que Maritain y Von Balthasar se sitúan en la periferia como claros referentes. Luego tenemos el Personalismo Comunitario, que con Mounier como referente, ha ido generando pensamiento también durante los año posteriores a él, con Carlos Díaz como el pensador que más a aportado en su bagaje teórico en los últimos años.

En la misma línea por ejemplo está la diferencia de base entre la Asociación Española de Personalismo y el Instituto Emmanuel Mounier, siendo cada uno de ellos representante respectivamente de las líneas mencionadas.

Las influencias son determinantes a la hora del compromiso de la acción, como reconoce Arostegui en línea con Landsberg. Quizás no esté tan de acuerdo en su apreciación del Manifiesto, pero eso es una cuestión más larga.

Gracias por el post.