Debates del personalismo VIII

Coincido casi plenamente en el análisis inicial en la respuesta de Carlos. Ambos sabemos a qué tradiciones pertenecemos, aunque yo no creo que mi punto de vista sea “verdadero”. Es mi lectura y mis conclusiones sobre lo que hemos hablado y lo que he leído de los autores en cuestión. No creo que haya en mí voluntad de considerar mi interpretación como la verdadera, sino como una que cuadra con mi visión del mundo. Vivo el personalismo, y ello me hace situarme de forma vital frente a la realidad, pero también como filósofo. Cuando afirmo que la persona es y se hace no pretendo describir la realidad, sino mostrar precisamente una doble vía en la multiplicidad que somos. Pues no cabe duda que existimos, estamos y que además somos; incluyo las tres vertientes ya que en castellano no están bien subsumidas las tres en el verbo ser. Somos personas porque es nuestro modo de ser; qué sea la persona es una labor concreta a llevar a cabo en otro lugar. Nos situamos en el mundo y actuamos, estamos y existimos de un modo también, que se corresponde con lo que entendemos por ser persona. Del hecho de que concibamos de una manera u otra a la persona, como solamente una forma de ser, o también como una forma de actuar en el mundo y en el devenir del tiempo, cambian radicalmente. Así lo que trataba de describir era que habían dos formas de abordar el problema.

Por otro lado, me gustaría que me explicaras que entiendes por “macla”, ya que para mí es una unión de cristales gemelos en forma simétricos. Si se trata de una relación metafórica, entiendo que la diferencia entre ambos sigue siendo metodológica, ya que tú estás viendo a cada “cristal” gemelo por separado, y yo veo la unidad que forman, que sería la persona.

En cuanto a las contraposiciones:
De “personalizar” y “personalizarse”, creo que hay algo que no entiendo. Si yo personalizo “mi”… me personalizo, en palabras tuyas, con lo que en principio estamos diciendo lo mismo, aunque yo no hablo de “naturaleza”, terminología ajena a mí.
De “inestabilidad” y “quietismo”, es un juego de palabras que he utilizado, ya que inestable y dinámico están emparentados, y por lo mismo sus opuestos. Y lo que me interesaba oponer era la inestabilidad de lo que se reconoce como estable en nuestra sociedad (tener un trabajo bien visto, una familia “normal”, una casa,…) y la quietud en cuanto a inmovilismo.

Y dos apuntes finales:
Yo sí me considero filósofo, porque es mi vida y aplico lo que aprendo en lo que enseño. Hago de mi vida un reflejo de lo que pienso, o eso intento. Creo que es tan lógico como considerarse biólogo aunque se sea profesor de biología.
Los pensadores escriben lo que piensan, incluso lo que piensan sobre otros pensadores que escribieron (….), y es nuestra función interpretarlos. No creo haber dicho que pensaran así, es mi interpretación de lo que dijeron, y de ella resultan otros caminos, como en tu caso, enriquecedores (espero) de lo anterior. No podemos ser meros repetidores, debemos arriesgar, jugar en la inestabilidad del compromiso con la realidad para descubrir al otro, y quien sabe, si la Gracia, de conocer al Otro.

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3 pensamientos en “Debates del personalismo VIII

  1. Detrás de las posturas de Maritain y Mounier están, por un lado, una orientación ontológica-optimista (en el caso del primero) y otra en la que prima el acontecimiento inesperado. En el fondo siguiendo a Joseph Ratzinger (en Introducción al cristianismo) están latiendo dos espiritualidades distintas: en el caso de Maritain, su pensamiento estaría enmarcado en la teología de la redención; sin embargo en el caso de Mounier su pensamiento estaría plenificado por la teología de la cruz.Bajo mi punto de vista, una forma de conciliar ambas espiritualidades lo encontramos en la filosofía de Emmanuel Levinas y en la filosofía de Alfonso López Quintás. En el caso del primero la tensión ética que imprime a su pensamiento nos salva de construir una ontología excesivamente estática. Por su parte Lopez Quintás con su pensamiento analéctico desborda por elevación los precarios dilemas del pensamiento objetivista

  2. Detrás de las posturas de Maritain y Mounier están, por un lado, una orientación ontológica-optimista (en el caso del primero) y otra en la que prima el acontecimiento inesperado. En el fondo siguiendo a Joseph Ratzinger (en Introducción al cristianismo) están latiendo dos espiritualidades distintas: en el caso de Maritain, su pensamiento estaría enmarcado en la teología de la redención; sin embargo en el caso de Mounier su pensamiento estaría plenificado por la teología de la cruz.Bajo mi punto de vista, una forma de conciliar ambas espiritualidades lo encontramos en la filosofía de Emmanuel Levinas y en la filosofía de Alfonso López Quintás. En el caso del primero la tensión ética que imprime a su pensamiento nos salva de construir una ontología excesivamente estática. Por su parte Lopez Quintás con su pensamiento analéctico desborda por elevación los precarios dilemas del pensamiento objetivista, tal como ha quedado magníficamente expuesto con su teoría del triángulo hermenéutico

  3. Muchas gracias por el comentario Manuel. Indudablemente Maritain y Mounier no agotan sus respectivas herencias. Tanto Levinás como López Quintás me parecen muy interesantes, al igual que Carlos Díaz, pero igual que los primeros, estos no agotan el pensamiento personalista.Creo que es importante dentro del personalismo comunitario continuar ahondando en las raíces y en los desarrollos de esta línea de pensamiento. Hay mucho que trabajar en la relación con el cristianismo, en el tema de la libertad y sus consecuencias éticas.

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